




Esta exclusiva planta baja en el Resort Terrazas Costa del Sol, Manilva, representa una oportunidad estratégica tanto para inversores como para quienes buscan una segunda residencia sin preocupaciones. Ubicado en una urbanización consolidada, este apartamento destaca por sus vistas panorámicas al mar Mediterráneo, el Estrecho de Gibraltar y las costas africanas. La propiedad combina la serenidad de un entorno natural rodeado de montañas con la comodidad de estar a un paso de la costa.
La vivienda cuenta con una superficie construida de 75 m² muy bien aprovechados, distribuidos en dos dormitorios luminosos y dos baños completos. El salón principal es amplio y se integra perfectamente con una cocina moderna, creando un espacio diáfano que invita a la convivencia. Desde el salón se accede a una terraza privada de 20 m² con acceso directo a un pequeño jardín de uso privativo, ideal para disfrutar del clima excepcional de la zona durante todo el año.
El complejo ofrece servicios de primer nivel, incluyendo seguridad las 24 horas, piscinas comunitarias y extensas zonas verdes. La propiedad dispone de aire acondicionado y se vende totalmente equipada. Un aspecto fundamental es su modelo de gestión: actualmente bajo contrato con Pierre & Vacances, el propietario disfruta de una rentabilidad fija garantizada del 5%, quedando exento del pago de comunidad, agua, luz e internet, los cuales son asumidos íntegramente por la operadora.
En cuanto a la ubicación, Manilva ofrece un entorno privilegiado con excelentes comunicaciones por carretera. A solo 5 minutos en coche se encuentran las playas locales y diversos servicios esenciales. El enclave es perfecto para quienes valoran la tranquilidad del campo sin renunciar a la proximidad del mar. Es una zona en constante revalorización, situada estratégicamente entre el lujo de Sotogrande y el dinamismo de Estepona.
Este apartamento turístico permite al propietario disfrutar de 60 días al año fuera de la temporada de explotación, ofreciendo un equilibrio perfecto entre inversión y uso personal. Es una opción de mantenimiento mínimo, donde el único gasto anual para el propietario es el IBI, lo que asegura una gestión patrimonial limpia y eficiente en una de las zonas con mayor proyección de la Costa del Sol.
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