




Situada en el corazón de la Axarquía, esta propiedad en Alcaucín es un testimonio vivo de la historia olivarera de Málaga. Se trata de una finca con molino de aceite original que se asienta sobre una parcela de 3.600 m², rodeada de un paisaje donde los olivos milenarios siguen siendo los protagonistas. Es una oportunidad excepcional para quienes buscan un proyecto de restauración con alma, combinando la vida rural andaluza con un potencial de desarrollo urbanístico inigualable en la zona.
El complejo se divide en dos edificaciones principales. La vivienda residencial, de estilo rústico, cuenta con 140 m² distribuidos en tres dormitorios, un baño, cocina abierta y un salón con chimenea que invita al descanso. Destaca su gran terraza orientada al sur de 50 m², el lugar ideal para disfrutar del clima mediterráneo, situada sobre un garaje doble con espacio de almacenamiento extra. La distribución permite una vida cómoda mientras se planifica la rehabilitación del resto del conjunto arquitectónico.
La segunda edificación es el antiguo molino de aceite, que conserva toda la maquinaria histórica y la imponente piedra de molino. Este espacio de techos altos y muros de piedra natural (actualmente enfoscados) ofrece un lienzo en blanco para convertirlo en un hotel rural, una galería de arte o una residencia de lujo con carácter industrial. La estructura respira autenticidad y permite recuperar elementos constructivos tradicionales que son cada vez más difíciles de encontrar en el mercado actual.
Además del valor histórico, la finca ofrece una ventaja estratégica: 712 m² de la parcela son edificables. Esto permite la construcción de una vivienda adicional de hasta 356 m², ya sea una villa contemporánea o un segundo cortijo, ampliando enormemente las posibilidades de inversión. Alcaucín ofrece todos los servicios necesarios, proximidad al Parque Natural de las Sierras de Tejeda y una conexión rápida con la costa, uniendo la paz del campo con la comodidad urbana.
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