




Ubicada en el corazón del paisaje natural de Casares, esta espectacular finca representa una oportunidad única para quienes buscan privacidad sin renunciar a la proximidad del mar. La propiedad se extiende sobre una parcela de 30.000 m² de terreno virgen, donde la naturaleza es la protagonista absoluta. Un arroyo privado, el Jordana, atraviesa la finca bajo dos puentes propios, creando un entorno idílico rodeado de bosques y viñedos que definen el carácter auténtico de esta casa de campo.
La vivienda principal ha sido renovada íntegramente en 2020, logrando un equilibrio perfecto entre la arquitectura tradicional y las comodidades modernas. Sus 243 m² construidos albergan cuatro dormitorios luminosos y dos baños completos. El salón, presidido por una chimenea, invita al descanso, mientras que la amplia cocina-comedor se conecta directamente con las zonas exteriores, facilitando una transición fluida entre el interior y las terrazas de 80 m².
La eficiencia y la autonomía son pilares de esta propiedad, que cuenta con un sistema de paneles solares y dos pozos privados. En el exterior, la piscina de 8x4 metros dispone de una cubierta retráctil, permitiendo su uso durante todo el año, incluso en los meses más frescos. El jardín, totalmente vallado, está repleto de árboles frutales y palmeras, ofreciendo un refugio seguro y privado para disfrutar del clima de la Costa del Sol.
A tan solo diez minutos de las playas y del pintoresco pueblo de Casares, la ubicación es privilegiada por su cercanía a Estepona y la excelente conexión con el aeropuerto de Málaga. Además, la finca incluye una casa de invitados independiente y amplio espacio de aparcamiento, lo que la convierte en una residencia versátil tanto para uso familiar como para recibir visitas en un entorno de absoluta tranquilidad.
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