




Esta singular finca rústica en Guaro se presenta como una oportunidad excepcional para quienes valoran la autenticidad y la paz del campo andaluz. Situada en una parcela de más de dos hectáreas, la propiedad ofrece un entorno de total privacidad donde el tiempo parece detenerse. La vivienda principal, un cortijo tradicional, captura la esencia de la arquitectura rural malagueña, integrándose armoniosamente en un paisaje dominado por montañas y cielos despejados.
El interior de la casa, de 48 metros cuadrados construidos, destaca por su carácter acogedor y detalles rústicos. La distribución incluye un dormitorio y un baño completo, con espacios sociales que lucen vigas de madera vista y techos inclinados. Estas características no solo aportan calidez, sino que refuerzan la identidad histórica de la edificación, ofreciendo un refugio fresco en verano y protegido en invierno, ideal para un estilo de vida pausado y conectado con la tierra.
El terreno de 20.457 metros cuadrados es un lienzo en blanco para proyectos agrícolas o de ocio. Actualmente cuenta con una plantación de almendros de secano y vegetación autóctona madura. El valor diferencial de esta finca reside en su manantial natural propio y alberca tradicional, un recurso hídrico de incalculable valor en la zona que garantiza el suministro para el riego y realza la belleza natural del entorno, permitiendo incluso el desarrollo de un huerto ecológico privado.
Ubicada estratégicamente cerca del centro urbano de Guaro, la finca permite disfrutar de los servicios locales mientras se mantiene el aislamiento deseado. La conexión con el Valle del Guadalhorce es excelente, situando a Marbella y Mijas a menos de 45 minutos. El Aeropuerto de Málaga se encuentra a unos 50 minutos, facilitando el acceso a propietarios internacionales. Esta propiedad es ideal tanto para residencia secundaria como para inversión en turismo rural, cumpliendo con toda la normativa vigente y disponibilidad de DIA.
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