




Ubicada en el tranquilo entorno de La Atalaya, Mijas, esta finca tradicional representa una oportunidad excepcional para quienes buscan una propiedad con alma y carácter en plena naturaleza. Situada sobre una vasta parcela de 8.000 m², esta casa de campo ofrece una privacidad absoluta y una conexión única con el paisaje mediterráneo, destacando por contar con un arroyo natural y su propio pozo privado, elementos que refuerzan su autenticidad rural.
La vivienda principal, con unos 130 m² habitables, mantiene el encanto de las construcciones andaluzas de antaño. Su distribución incluye cuatro dormitorios y dos baños, una cocina totalmente equipada y varios salones acogedores. La presencia de dos chimeneas de leña garantiza un ambiente cálido y confortable, convirtiendo la estancia en un refugio ideal durante todo el año. Los techos y muros reflejan la solidez y el estilo rústico que definen a las propiedades históricas de la zona.
El exterior es un verdadero oasis de esparcimiento. Una terraza cubierta de 24 m² con zona de barbacoa se abre hacia la piscina privada, rodeada de vegetación madura que asegura total discreción. Además de la casa, la finca dispone de 79 m² destinados a establos y almacenes adicionales, espacios con un potencial de renovación extraordinario para transformarse en apartamentos de invitados, talleres artísticos o instalaciones hípicas, aumentando significativamente el valor del conjunto.
Mijas es conocida por su microclima y su proximidad estratégica tanto a la montaña como al mar. Esta finca permite disfrutar de la paz del campo sin renunciar a la comodidad, con acceso rápido a campos de golf de renombre, colegios internacionales y las playas de Fuengirola. La excelente conexión con la autovía sitúa al Aeropuerto de Málaga a menos de media hora, facilitando los desplazamientos nacionales e internacionales.
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