




Ubicada en el corazón de los Montes de Málaga, esta finca-cortijo representa una joya arquitectónica que combina la autenticidad andaluza con una renovación de lujo. Con vistas despejadas al pico de la Maroma, la propiedad ofrece un entorno natural inigualable donde la privacidad y la amplitud son los protagonistas. Es una residencia que captura la esencia del campo malagueño, ideal para quienes buscan un estilo de vida sofisticado en plena naturaleza.
La distribución interna destaca por su versatilidad y generosidad de espacios, albergando seis suites independientes con baño privado y un apartamento adicional de dos dormitorios para invitados o servicio. Los salones invitan al descanso, destacando una chimenea de leña con sistema de circulación automática que distribuye el calor por toda la vivienda. Un detalle histórico fascinante son los lagares originales de fermentación de uva integrados en el suelo, recordando el pasado vinícola de esta magnífica casa de campo.
La propiedad cuenta con instalaciones técnicas de primer nivel, incluyendo aire acondicionado en todas las estancias y sistemas de fontanería y electricidad renovados. La cocina de estilo rústico es el centro de convivencia, conectando con las amplias terrazas de 120 m² y la zona de piscina. La parcela de 3.800 m² está salpicada de olivos y almendros, contando además con pozo propio y una capacidad de almacenamiento de agua de más de 70.000 litros.
A pesar de su entorno tranquilo, la conectividad es excelente. El pueblo de Colmenar se encuentra a solo 15 minutos, ofreciendo todos los servicios necesarios, mientras que Málaga capital y su aeropuerto internacional están a unos 40 minutos de trayecto. Esta propiedad en los Montes de Málaga es una oportunidad excepcional tanto para una residencia familiar numerosa como para un proyecto de turismo rural exclusivo o centro de retiros.
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