




Situada en el corazón de la Axarquía, esta magnífica finca en Sayalonga representa una oportunidad excepcional para quienes buscan una vida en plena armonía con el entorno rural andaluz. La propiedad se asienta sobre una parcela de 15.000 m², ofreciendo una privacidad inigualable y una conexión directa con la naturaleza. Esta casa de campo destaca por su orientación suroeste, lo que garantiza una luminosidad natural excepcional durante todo el año y permite disfrutar de los atardeceres más espectaculares de la provincia de Málaga, con el mar Mediterráneo como telón de fondo.
La vivienda principal cuenta con 136 m² construidos, distribuidos de manera eficiente para maximizar el confort. Dispone de cinco dormitorios amplios y dos baños completos, una configuración poco común en propiedades rurales que la hace ideal para familias numerosas o como inversión para turismo rural. La construcción, que data de 2006, ha sido mantenida con esmero, combinando elementos del estilo rústico con las comodidades modernas necesarias para el día a día. El gran salón se abre hacia el exterior, integrando el paisaje montañoso en la vida cotidiana de sus habitantes.
El exterior es un lienzo en blanco para los amantes de la agricultura o el paisajismo. El terreno de 1.5 hectáreas ofrece espacio de sobra para cultivar árboles frutales típicos de la zona, como mangos o aguacates, o para diseñar un jardín mediterráneo de bajo mantenimiento. Las vistas panorámicas al puerto y al mar se complementan con la serenidad de los campos de golf cercanos, creando una atmósfera de exclusividad y relax. La terraza es el lugar predilecto para reuniones sociales, proporcionando un espacio sombreado y fresco durante los meses de verano.
Sayalonga es un municipio que conserva todo el encanto de los pueblos blancos, con sus calles estrechas y su rica gastronomía local. A pesar de su ubicación privada en el campo, la propiedad está estratégicamente situada para acceder rápidamente a la costa y a los servicios urbanos. La cercanía a campos de golf de renombre y al puerto deportivo añade un valor añadido para los amantes del deporte y el mar. Esta finca no es solo una residencia, sino una inversión en calidad de vida, ofreciendo un refugio de paz con todas las garantías legales y estructurales en una de las zonas más demandadas de la Costa del Sol.
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