




Esta excepcional finca rústica en Benajarafe se presenta como una oportunidad inigualable para inversores agrícolas o particulares que busquen un refugio natural de gran envergadura. Con una superficie de 38.500 m², el terreno goza de una ubicación privilegiada con panorámicas frontales al mar y a la montaña.
La propiedad cuenta con una explotación activa de 1.300 olivos en plena producción, lo que garantiza un rendimiento inmediato desde el primer día. La disposición del terreno ha sido optimizada para facilitar las labores de cosecha y el mantenimiento de los árboles.
Un elemento técnico fundamental es su enorme depósito de agua de 240.000 litros, que asegura el suministro constante para el riego. Esta infraestructura técnica es vital en la zona y añade un valor sustancial a la parcela, permitiendo una gestión hídrica eficiente.
Ubicada a pocos kilómetros de las playas de la Costa del Sol y de los servicios locales, esta finca combina la tranquilidad absoluta del campo con la cercanía a centros urbanos. Es una pieza de suelo rústico con un potencial extraordinario para quienes aprecian la cultura del aceite y el clima mediterráneo.
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